Un robo de película en pleno clásico entre Madrid y Barça

Miquel Alzamora
4 de junio de 2025

Estas últimas horas se ha conocido el fallecimiento de Jaime Bauzá, empresario reconocido en Son Servera, persona muy popular por sus éxitos y que en su día fundó Cotesa, una promotora inmobiliaria. Supongo que los más jóvenes desconocen quién es y lo que representó desde el punto de vista empresarial para la Isla, pero sin duda se trata de un emprendedor muy importante porque durante su vida laboral ha creado muchísimos puestos de trabajo.

Tal vez vosotros sois muy jóvenes y desconocéis que en 1996 se produjo un robo de película en Cotesa, un atraco de esos que estamos acostumbrados a ver en la gran pantalla o ahora en las plataformas digitales.

Sucedió todo en la noche del 7 de diciembre de 1996, puente de la Constitución. No fue una fecha escogida por capricho por parte de cinco obreros que trabajaban en la zona y que durante muchas semanas habían planificado el robo al detalle. Ese día se disputaba el partido entre el Real Madrid y el Barcelona en el Santiago Bernabéu correspondiente a la jornada 16 de la liga y el conjunto blanco era líder con 35 puntos seguido del azulgrana con 34. En esos años el fútbol televisado era patrimonio de la primera cadena de TVE y por lo tanto en todos los hogares el partido ocupaba toda la atención. ¿Qué mejor que planificar un robo a esa hora y ese mismo día?

Fueron cinco los atracadores que tomaron parte de la operación, todos ellos estaban relacionados con la construcción y todos se ocuparon de una función principal. Vigilancia, acceso a la finca, corte de comunicaciones, apertura de las nueve cajas fuertes y fuga.

El atraco fue perfecto y escaparon con un botín que, oficialmente, alcanzó entre los 175 y 180 millones de las antiguas pesetas. El plan pasaba por dejar incomunicada la zona y uno de los atracadores cortó todos los cables que podían ser utilizados para llamar por teléfono. Hay que situarse en los años en los que os móviles no se habían todavía desarrollado ni popularizado y de ahí que cortando las líneas fijas, ganaban mucho tiempo en caso de aparecer algún problema.

El mismo que cortó las comunicaciones se apostó en un lugar cercano para vigilar si aparecía alguien de improvisto y entre ellos se comunicaban a través de walkies. La entrada al edificio resultó más fácil de lo previsto y a partir de ahí empezó el duro trabajo de reventar nueve cajas fuertes y llevarse todo el dinero que encontraron.

El robo se descubrió en la mañana del lunes cuando ya no había rastro de los ladrones y todo terminó. El impacto fue tremendo y a partir de ahí las fuerzas de seguridad empezaron a trabajar.

Sin embargo, los propios ladrones fueron los que se descubrieron. Les destapó su imprudencia y su ansiedad por sentirse millonarios. Sin esperar mucho más después de hacerse con el botín resultó sospechoso ver a cuatro obreros con coches de lujo, joyas y hasta un loro. La policía rápidamente sospechó y las pesquisas llevaron rápidamente a la detención de cuatro de los asaltantes. Faltaba un quinto, que también fue capturado, aunque meses después. Se recuperó una parte muy pequeña del botín, mientras que el resto o se gastó o sigue desaparecido.

Los hechos dieron paso posteriormente a la leyenda urbana. ¿Había mucho más dinero en esas nueve cajas fuertes? ¿Sigue parte del botín escondido? Si es así es en moneda fuera de circulación ya que en 1996 no había nacido el euro. Fue un robo de película que se inició mientras empezaba a rodar el balón en el Santiago Bernabéu.