Según la página web BD Fútbol, Miguel Ángel Nadal disputó un total de 797 partidos en el fútbol profesional entre todas las competiciones posibles repartidos entre Manacor, Mallorca Atlético, Real Mallorca, FC Barcelona y Selección Española. Con España jugó tres mundiales y dos eurocopas y solo a modo de resumen enumeramos sus trofeos es una labor difícil porque son muchos los que obran en su poder: 1 Copa de Europa; 5 campeonatos de Liga; 4 Supercopas de España; 2 Supercopas de Europa; 3 Copas del Rey y 1 Recopa. La mayoría de títulos, salvo una Copa del Rey con el Mallorca (2003) los ha conseguido con el FC Barcelona.
Su debut en Primera tuvo lugar un 19 de abril de 1987 en un partido entre el Barcelona y el Real Mallorca que acabó con uno a cero para el conjunto azulgrana. Ahí Miguel Ángel dio el salto a la máxima categoría y lo que sigue a partir de ese partido forma parte ya de la leyenda del fútbol mallorquín y español. El ‘manacorí’ ha sido el mejor jugador que ha dado la historia del fútbol balear y va a ser muy difícil poder batirle tanto por partidos disputados en LaLiga como con encuentros con la selección. Solo con España ha jugado tres Mundiales (1994, 1998 y 2992) y dos Eurocopas las de 1996 y 2000.
La vida deportiva de Miguel Ángel es muy conocida desde ese día que debutó en el Camp Nou, pero hasta llegar a ese momento el centrocampista sufrió una serie de situaciones que hicieron tambalear su gran trayectoria en el fútbol profesional.
Nadal debutó en Primera como hemos dicho ese 19 de abril de 1987 en el Camp Nou frente al Barcelona, pero el fin de semana siguiente volvió a jugar en Segunda B. Eso sí, fue su último partido en la categoría de bronce. El partido concretamente fue el Sanse-Mallorca Atlético que terminó con el marcador de cinco goles a cero para los de San Sebastián. Ese fin de semana la liga se interrumpió por la disputa de partidos de selecciones y el mallorquín engrosó las filas del equipo rojillo. El fin de semana siguiente volvería a jugar en Primera y en otra plaza de máximo nivel, el Santiago Bernabéu. No es fácil encontrar registros en los que los dos primeros partidos en la máxima categoría de un futbolista debutante sean consecutivamente los del Barça y el Madrid.
Pero la historia la fijamos antes de ese momento, justo cuando Nadal decidió dejar el CE Manacor y empezar a estudiar las numerosas ofertas que le llegaban a él directamente o bien a través del Manacor. El primero en llamar fue el Recreativo de Huelva, pero al no haber ascendido a Primera los contactos se enfriaron. Era el verano del 86. Ante la falta de concreción quien movió sus cartas fue el inolvidable Tomeu Serra, responsable de los equipos filiales del Real Mallorca. Fue él quien más claro habló y le puso sobre la mesa una oferta inicial de tres temporadas ya como profesional con una cifra que alcanzaba los cinco millones de pesetas repartidos entre las tres campañas.
Sin embargo, esta propuesta llegada desde el Mallorca se había llevado a cabo sin hablar con el Manacor, que a su vez recibía una oferta formal del Real Zaragoza.
A partir de ahí se inició un periodo difícil para encajar todas las piezas. El Mallorca estaba dispuesto a pagar dos millones de pesetas, pero seguía sin contactar de forma oficial con el club rojiblanco, que a su vez, mantenía conversaciones avanzadas con el Zaragoza. Al final el conjunto maño tomó la delantera y Nadal decidió fichar por el Zaragoza hasta el punto de ir al Aeropuerto para desplazarse hasta la ciudad aragonesa.
¿Qué sucedió para que todo lo avanzado se volviera otra vez atrás? La historia es de dominio público, pero quien mejor la explicó fue Miguel Vidal en el libro que narra la biografía del futbolista. El propio Nadal así se lo explicó al inolvidable y añorado periodista mallorquín. «Mi hermano Rafael, que me acompañaba al aeropuerto para viajar a Zaragoza, con quien ya tenía un acuerdo verbal, me vio con dudas y me preguntó si de verdad quería irme a jugar a la península o deseaba llevar a cabo un último intento con el Mallorca y así lo hicimos», relataba el exfutbolista.
Nadal estaba llamado a ser jugador del Mallorca y los pasos se encaminaron hacia ese momento. El viaje interrumpido a Zaragoza tuvo lugar un 6 de junio de 1986 y horas después Miquel Contestí, presidente del club bermellón, firmaba el contrato con Miguel Ángel al que le faltaban cincuenta días para cumplir los 20 años de edad.
Con la firma ya rubricada en los documentos y que convertían a Nadal en futbolista del Mallorca para las próximas tres temporadas, Ultima Hora publicaba una entrevista con el joven ‘manacorí’. En la misma, el futbolista por aquel entonces de 19 años manifestaba lo siguiente: «Creo que la máxima ilusión de cualquier futbolista mallorquín es llegar a defender los colores del Mallorca y, por tanto, estoy muy contento de haberlo conseguido». «¿Pese a tener prácticamente ultimado tu fichaje por el Real Zaragoza?», le preguntaba el periodista Alejandro Vidal. «Sí, por lo que ya he dicho. Incluso puedo añadir que allí me ofrecían un contrato económico algo superior, pero me ha interesado más quedarme».
Declaraciones
Nadal dijo también que había firmado «por el club». «Luego será el entrenador quien tenga la última palabra, porque yo voy a prepararme a tope para estar en el primer equipo. Quiero entrar en los planes de Serra Ferrer enseguida y espero no defraudarle», añadió. Por último, Vidal le preguntó si esta operación culminaba sus aspiraciones deportivas. «Por el momento, sí. Desde luego que espero no estancarme y más adelante lucharé por militar en equipos superiores. Ahora mismo no pienso en acabar mi carrera en el Mallorca», decía Nadal. No se equivocaba. Llegó al Barcelona aunque finalmente su último equipo como profesional fue de nuevo el Mallorca.
En el Mallorca vivió grandes momentos, pero lo cierto es que su fútbol y su talento le valieron para seguir escalando hasta llegar a un grande como el FC Barcelona. Pero eso llegaría más adelante, a la historia de Nadal en el Mallorca le quedaban todavía algunos capítulos por escribir, aunque tardarían hasta llegar los momentos más dulces de su etapa como jugador bermellón. Su camino hacia el éxito no fue fácil en el Mallorca.
Nadal finalmente eligió seguir en la Isla descartando la posibilidad de fichar por el Zaragoza y el Manacor pactó con el Mallorca cobrar dos millones de pesetas por la operación que acabó con el futbolista en el Lluís Sitjar. Sin embargo, ese dinero nunca se cobró. Así lo desveló Joan Caldentey, autor del libro ‘Manacor, és més bo’, que en sus páginas explica los motivos por los cuáles no se llegó a sufragar el pago. «Mallorca y Manacor habían pactado un traspaso, pero el contrato se traspapeló, no sé si intencionadamente o accidentalmente, pero lo cierto que el Manacor nunca cobró nada por Nadal y en esa época le correspondían dos millones de pesetas», desvela Caldentey.
Con Nadal de rojillo y presentado por Miquel Contestí como «una joven promesa», los días de ese caluroso mes de junio fueron sucediéndose con la tranquilidad que le daba a Miguel Ángel haber resuelto su futuro más inmediato.
Llegó el día de la puesta de largo y de presentar el proyecto del Real Mallorca 86/87. Fue el 14 de julio cuando el equipo se presentó ante su afición en el estadio Lluís Sitjar. El equipo había ascendido a Primera División tras la victoria en el último partido en Las Gaunas ante el Logroñés y la expectación por regresar a la máxima categoría se palpaba en el ambiente. El gran fichaje de ese verano fue Zaki Badou, que llegó tras ser una de las grandes figuras del Mundial de México 86. Pero el portero se incorporaría más adelante, al igual que Paco Bonet, Trobiani y Belza. Por lo tanto las únicas caras nuevas en esa presentación fueron las de Miquel Àngel Nadal y la de Isidoro San José.
Esa temporada los aficionados del Real Mallorca la recordarán especialmente porque fue la única en la que se disputó un playoff por lo que lo seis primeros clasificados lucharían por el título de Liga, lo seis siguientes por un puesto en la Copa de la Liga y los seis últimos por no descender. Un plan totalmente desacertado y que no tuvo continuidad de cara al futuro.
Sin embargo, eso daba muchas opciones a Nadal para que pudiera debutar en el primer equipo durante una temporada infinita. Tras la presentación el equipo empezó a entrenar en Santa Ponça y Nadal iba y venía de Porto Cristo porque si algo tenía claro es que quería estar cerca de los suyos, en invierno en Manacor y en verano en la localidad porteña.
Nadal, además de ser un buen futbolista, un magnífico deportista y una gran persona, siempre supo escuchar y siempre se dejó guiar por los mejores y uno de ellos fue Juan Seminario, exfutbolista del FC Barcelona y que fijó su residencia en la zona del Llevant.
Biel Veny, por aquel entonces director de un magnífico semanario ya desaparecido, ‘Esportiu Comarcal’, escribía nada más debutar Nadal en el Camp Nou, lo siguiente: «Me limité a seguir las órdenes del entrenador», dijo Nadal una vez finalizado el partido. Esta es también una de las cualidades de Miguel Angel Nadal: Saber escuchar, acatar las órdenes y tomar nota de los consejos, como hacía no hace muchos días —fui testigo de ello— en los vestuarios del Club Tenis Manacor escuchando con atención las palabras de Seminario, ex-jugador internacional que no hace falta presentar. Miguel Angel Nadal, es de suponer, seguirá contando con la confianza de Lorenzo Serra Ferrer que es, de hecho, quien le ha dado la alternativa. Una confianza que Nadal seguirá mereciendo sin duda alguna y a la que no faltará», explicaba Veny.
Nadal le trasladó a Miquel Vidal qué significó para él Seminario: «De juvenil yo era un futbolista vulgar, solo basado en la fuerza física. Seminario me enseñó de forma totalmente altruista que al fútbol se juega con los pies, pero se concibe con la cabeza. Me enseñó a desmarcarme, a jugar sin pelota, a tener la mente fría. Sus consejos y enseñanzas me fueron de gran utilidad», afirmaba Miquel Àngel.
Esa pretemporada con el primer equipo Nadal se lesiona ante el Jerez. Unos golpes que terminan en contusiones en el muslo derecho le impiden tener continuidad y eso le impide ya jugar el trofeo Ciutat de Palma cuando este torneo todavía se disputaba con cuatro equipos, en este caso FC Barcelona, Cruzeiro y Nacional de Montevideo, además del conjunto anfitrión. Pese a los cuidados recibidos, el futbolista no consigue recuperarse y pasa el resto de la pretemporada en blanco lo que repercute en el inicio de la Liga.
Nadal entrenaba junto a Tomeu Pascual con el primer equipo, pero finalmente y dado que no había podido debutar, Serra Ferrer le indicó que sería bueno para él que engrosase las filas del Mallorca Atlético para ir entrando en competición ya que él venía de Segunda B y el salto a Primera era considerable. Por lo tanto Nadal bajó al equipo filial en la jornada cinco de la temporada con motivo del partido Granada-Mallorca Atlético. Miquel Àngel se dirigió entonces al aeropuerto pero se percató de que el entrenador, Rafael Alcaide ‘Crispi’ no le había incluido en la convocatoria alegando que no le conocía. Además, a Crispi había indicado que el juego de Nadal no le gustaba porque lo consideraba «lento».
Finalmente entró en la lista, pero la sorpresa vendría poco después cuando el equipo se desplazó hasta el estadio de Los Cármenes y ahí se percató de que él no sería titular. Un mazazo más para un futbolista que estaba sufriendo más que disfrutando en esta nueva etapa como futbolista del Real Mallorca. Pero la sorpresa no se detuvo ahí. El destino, por desgracia, le deparaba otra mayor.

