El aguacate es esa fruta con forma de pera que tiene diferentes usos en la cocina y que para mantener una dieta equilibrada funciona realmente muy bien. El problema es que en ocasiones no lo utilizamos por completo una vez abierto y si queremos reservar una parte, tenemos que seguir una serie de consejos para mantenerlo en su estado maduro, pero que no se vuelva de color marro o hasta negro y por lo tanto tengamos que tirarlo.
Al abrir un aguacate podemos utilizarlo por completo en ensaladas o una tostada o por contra emplear solo la mitad. Si es así, ¿qué hacemos con la otra parte para que no se descomponga en apenas unas horas?
Hay varias formas de conservación y todas van a hacer que la parte de fruta que no hemos consumido se mantenga verde y sabrosa. Estamos hablando de métodos de conservación de 24 – 48 horas como mucho, no más allá. Pero para este periodo de tiempo hay opciones muy válidas.
LAS DIFERENTES OPCIONES.
Papel Film
Una de las alternativas es en un tapet dejar la parte la mitad del aguacate que no hemos utilizado con el hueso metido y muy bien cubierto de papel film de cocina transparente. Tiene que estar bien pegado a la piel y a la pulpa para que no entre aire, casi como si estuviera al vacío. Si has comido medio por la mañana para merendar, te aguantará hasta la noche sin problemas, incluso hasta el día siguiente.
Cebolla
Otra opción que casi parece mágica es la de situar una capa de cebolla cortada en juliana en la base de un taper y sobre ella la mitad del aguacate sin necesidad de cubrir con papel film, simplemente que la pulpa no toque la cebolla, simplemente que la cáscara repose sobre ella. Al día siguiente tendrás el aguacate como nuevo. Eso se debe a que los vapores de la cebolla ayudan a conservar el color.
Agua
Otra opción que es también muy popular es la del agua. Hay que guarda la mitad de aguacate (sin piel ni hueso) en un recipiente pequeño con agua y cubrir con la tapa y como es lógico meterlo en la nevera. Este método puede mantenerlo en su color natural entre un periodo de uno a dos días.
Aceite
Otra opción muy sencilla es la de dejar caer unas gotas de aceite sobre la mitad del aguacate que no emplearás y con la yema del dedo esparcirlo por toda la base de la pulpa. Lo metes en un recipiente y a la nevera y también vas a comprobar cómo se mantiene el color y la textura al día siguiente.
Hay otros métodos, pero estos tres son los que mejor resultado pueden dar para conservar la parte del aguacate que nos has consumido y que tienes previsto utilizar en horas después.
